Los documentos contienen mucho más que información para archivar: también son una fuente de datos.
De hecho, recogen fechas, importes, requisitos, entidades, estados, evidencias, referencias e indicadores que pueden apoyar decisiones, siempre que consigamos transformar esa información en datos utilizables.
Con la inteligencia artificial, la gestión documental puede hacer precisamente eso:
- Extraer automáticamente la información relevante
- Estructurar datos a partir de los documentos
- Reducir la introducción manual de información
- Disminuir los errores de transcripción
- Alimentar bases de datos, informes e indicadores
- Poner a disposición información lista para el análisis
- Apoyar decisiones con más rapidez y contexto
Sin embargo, el valor no está solo en tener los documentos. Está, sobre todo, en poder utilizar la información que contienen.
Por eso, para los equipos HSE y las organizaciones con una elevada carga documental, esta capacidad se traduce en más eficiencia, más control y una mejor capacidad de respuesta.
De los documentos a los datos. De los datos a la decisión.
Lea también: La información ya está dentro de los documentos. La IA puede ayudar a extraerla y Un documento contiene datos, no solo páginas.
Por último, puede seguir las orientaciones europeas sobre datos e IA en el sitio web de la Comisión Europea.